
No soy una princesa.
Son cursis y delicadas.
Les salen moratones por dormir con un guisante bajo miles de colchones.
Cantan con los animales.
Viven con enanitos y les limpian la casa.
Y un príncipe idiota las besa y se las lleva. Se casan y son felices para siempre.
Yo no.
Yo tengo un par de ovarios.
Los guisantes me los ceno.
Canto yo solita.
Vivo con mi familia y mi perro, y todos limpiamos.
No me gustan los príncipes idiotas que van besando a la primera que les canta una cursilada al oído.
Yo soy como la princesa que bostezaba a todas horas. (Es que me aburren los cuentos de hadas...)