martes, 19 de mayo de 2009

19demayo

Ya ni siquiera su madre creía en ella.
Lo que más le había dolido era la rabia, la rabia acumulándose en la garganta cuando vio que algunos de sus compañeros de clase lo habían conseguido. Ella era una fracasada, y el resto no.
Pensó en su vida. Era el momento, antes siempre veía todo muy lejano, pero ahora, la gente de su edad ya estaba terminando el primer curso de la carerra, y ella aún estaría un año más en Bachillerato.
Sintió como se hundía poco a poco...




(Siempre me ha gustado compadecerme en tercera persona)

2 comentarios:

Isabel Huete dijo...

Pues en vez de compadecerte, ponte las pilas que capacidad no te falta.
Nunca es tarde para empezar pero hay que proponérselo y hacerlo. Lo cómodo es quedarse en el sitio mirando pasar la vida.
Besitos grandes.

Sergio dijo...

Queda un verano para arreglar las cosas...asi que ánimo y dale duro!